
-”Compara nuestra naturaleza a una condición de este género... ...En una caverna subterránea, con una entrada tan grande como la caverna toda, abierta hacia la luz imagina hombres que se hayan ahí desde que eran niños, con cepos en el cuello y en las piernas, sin poder moverse ni mirar en otra dirección sino hacia delante impedidos de volver la cabeza a causa de las cadenas. Y lejos y en alto, detrás de sus espaldas arde una luz de fuego, y en el espacio intermedio entre el fuego y los prisioneros, asciende un camino, a lo largo del cual se levanta un muro, a modo de los reparos colocados entre los titiriteros y los espectadores, sobre los que ellos exhiben sus habilidades.
-Me lo imagino perfectamente.
-Contempla a lo largo del muro hombres que llevan diversos vasos que sobresalen sobre el nivel del muro, estatuas y otras figuras animales en piedra o madera y artículos fabricados de todas las especies... ¿crees que los prisioneros puedan ver alguna otra cosa, de sí mismos y de los otros, sino la sombra proyectada por el fuego sobre la pared de la caverna que está delante de ellos? ...¿y también de la misma manera respecto a los objetos llevados a lo largo del mundo? Y si pudieran hablar entre ellos, ¿no crees que opinarían de poder hablar de estas [sombras] que ven como si fueran objetos reales presentes? ...Y cuando uno de ellos fuese liberado, y obligado a alzarse repentinamente, y girar el cuello y caminar, y mirar hacia la luz... ¿no sentiría dolor en los ojos, y huiría, volviéndose a las sobras que puede mirar, y no creería que estas son más claras que los objetos que le hubieran mostrado?... Y si alguien lo arrastrase a la fuerza por la espesa y ardua salida y no lo dejase antes de haberlo llevado a la luz del sol, ¿no se quejaría y se irritaría de ser arrastrado, y después, llevado a la luz y con los ojos deslumbrados, podría ver siquiera una de las cosas verdaderas?
- No, ciertamente, en el primer instante.
- Sería necesario que se habituase a mirar los objetos de allá arriba. Y al principio vería más fácilmente las sombras, y después, las imágenes de los hombres reflejadas en el agua y, después, los cuerpos mismos; en seguida, los cuerpos del cielo, y al mismo cielo le sería más fácil mirarlos de noche ...y, por último, creo, el mismo Sol... por si mismo, ...Después de eso, recién comprendería que el Sol... regula todas las cosas en la región visible y es causa también, en cierta manera, de todas aquellas [sombras] que ellos veían... Pues bien, recordando la morada anterior, ¿no crees que él se felicite del cambio y experimente conmiseración por la suerte de los otros?... Y considera aun lo siguiente: si volviendo a descender ocupase de nuevo el mismo puesto ¿no tendría los ojos llenos de tinieblas, al venir inmediatamente del Sol?... Y si tuviese que competir nuevamente con los que habían permanecido en los cepos, para distinguir esas sombras, ¿no causaría risa y haría decir a los demás que la ascensión, deslumbrándolo, le había gastado los ojos?... Pero si alguno tuviese inteligencia... recordaría que las perturbaciones en los ojos son de dos especies y provienen de dos causas: el pasaje de la luz a las tinieblas y de las tinieblas a la luz. Y pensando que lo mismo sucede también para el alma... indagaría si, viniendo de vidas más luminosas, se encuentra oscurecida por la falta de hábito a la oscuridad, o bien si, llegando de mayor ignorancia a una mayor luz, está deslumbrada por el excesivo fulgor.
PLATÓN. La República. Buenos Aires, Eudeba, 1968, Libro VII, 1-3, 381-383.
¿Estaremos encadenados viendo sombras?
Cuando nacemos, arribamos a una sociedad ya establecida, con lenguaje, costumbres y valores propios. Lo que vemos a diario en nuestro entorno, lo que se nos dice, se nos ha dado o se muestra en los medios es nuestra realidad, pero:
¿será verdadera?
¿no serán sombras como las que se proyectaban en la caverna?
¿no habrá otra realidad?
¿no valdrá la pena buscarla?
Por difícil que resulte, superarnos
Para los griegos, la luz representaba el mundo de la inteligencia. Cuando rompemos las cadenas de la oscuridad e iniciamos el ascenso hacia la luz - por doloroso, tortuoso o tedioso que nos resulte el trayecto- estaremos superándonos, tomando dominio de nosotros mismos a través de ideas propias, construidas en relación con lo que nos rodea pero de las que somos dueños.
Ideas que nos dan poder, que nos resguardan y liberan por que nos permiten optar, aceptar o rechazar con fundamento, tomar decisiones y hacernos cargo de ellas.
Liberarnos de las cadenas
Platón se refiere al "estado de nuestra naturaleza según esté o no esclarecida por la educación" .
Esta educación permite abrir nuestro conocimiento, no quedarnos solamente con lo que percibimos a través de los sentidos, sino elevarnos, ir más allá, al mundo de las ideas. Ideas propias nacidas desde sí y no impuestas desde afuera.
Superar la ceguera intelectual, que nos ata a los sentidos, analizar los mensajes, pasarlos por el filtro de la crítica fundada, no ser meros receptores o reproductores de lo que otros han pensado por o para nosotros.
Liberar a los otros
Una vez alcanzada esta emancipación, quien ha superado el error de tomar sombras por realidades apropiándose del conocimiento, "...al recordar la antigua morada y el saber que allí se tiene,... sus compañeros de esclavitud, ¿no crees que se consideraría dichoso en el cambio y se compadecería de ellos?” (Platón 1968)
Si la sociedad del conocimiento es también la del desconocimiento de realidades muy próximas, del aislamiento, de la pereza intelectual, la educación para superación social de la ignorancia, de la oscuridad de la caverna, se convierte en una obligación moral, en una necesidad de facilitar el tránsito desde una existencia encadenada hacia la libertad que da el conocimiento.
¿Para qué desatarnos?
La duda, el cuestionamiento, la reflexión, la insatisfacción , la búsqueda de otros puntos de vista pueden ser atrayentes pero también atemorizantes.
Si a un hombre que vive en la caverna de la ignorancia “se lo obliga a mirar la luz misma del fuego, ¿no herirá ésta sus ojos?” (Platón 1968) entonces, ¿no es más cómodo dejar todo como está, quedarnos con lo que sabemos?
Si desde que nacimos todo ha estado ahí, tal como lo recibimos, si crecimos y nos desarrollamos en ese contexto, ¿por qué abandonar la comodidad y la seguridad de lo conocido? ¿para qué?
Por que el que no sabe es débil frente a quien tiene el conocimiento.
Por que romper con la oscuridad de la ignorancia e iluminarse en el ámbito de las ideas puede mejorar nuestro mundo.
Simplemente para ser libres, para que nadie más que nosotros mismos seamos dueños de nuestras percepciones.